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Tres apps para ver tres ordenadores

Un Windows por RDP, un Linux por VNC y otro Mac por Compartir pantalla. Tres programas distintos, tres formas de guardar las contraseñas y ninguna lista común. El problema no es conectarse: es acordarse de cómo.

Tres apps para ver tres ordenadores

El escritorio remoto en un Mac está repartido

Tengo seis equipos que toco a menudo. Un Windows donde compilo cosas, un par de Raspberry Pi con servicios, un Mac mini que hace de servidor, un par de máquinas más. Ninguno está en la misma habitación que yo.

Hasta hace poco, entrar en cualquiera de ellos significaba abrir un programa distinto según el sistema que tuviera:

  • Windows Remote Desktop para el Windows.
  • Un cliente de VNC para los Linux.
  • Compartir pantalla del sistema para los Macs.

Tres apps con tres formas de guardar los equipos, tres sitios donde están las contraseñas y ninguna lista común. La pregunta de cada día no era «cómo me conecto», era «cuál de las tres tenía guardado este».

El caso del Mac es el peor

Conectarse a otro Mac con Compartir pantalla funciona, pero se nota. El vídeo va a tirones, arrastrar una ventana es un ejercicio de paciencia, y escribir código así es directamente peor que levantarse e ir hasta la máquina.

El motivo es que el protocolo que hay debajo es VNC, y VNC manda imágenes. Mientras tanto, tu Mac tiene un codificador de vídeo por hardware que no se está usando para nada.

Lo que hace Specula

Specula guarda todos los equipos en una biblioteca, con su miniatura, y los abre desde el mismo sitio: Windows por RDP, Linux por VNC y Macs por Compartir pantalla. Las sesiones se abren en pestañas, puedes tener varias a la vez, y cualquiera se puede sacar a su propia ventana.

Para los Macs añade Mac Turbo: un agente que se instala en el equipo remoto y transmite la pantalla en H.264 con codificación por hardware, sobre un canal cifrado. Es la diferencia entre ver un Mac y trabajar en él: el vídeo va fluido en lugar de a saltos, con el bitrate que tú decidas.

La biblioteca también descubre por sí sola los Macs que hay en tu red, así que añadirlos es pulsar un más en vez de buscar una dirección IP.

Lo que no hace

Specula no pide cuenta, ni registro, ni inicio de sesión. Se activa una vez con un número de serie y a partir de ahí funciona sin conexión. Las contraseñas viven en el Llavero de macOS, que es donde deben vivir, y la lista de conexiones es un archivo tuyo.

Tampoco hay servidor intermedio: no hay ningún relé mío por el que pase tu tráfico. Specula se conecta directamente a tus máquinas, lo que significa que funciona en tu red local o a través de tu VPN, pero no atraviesa mágicamente un router ajeno. Eso es una decisión, no un descuido: montar un relé implicaría que tus sesiones pasan por mi infraestructura, y no quiero esa responsabilidad ni que tengas que confiármela.

Ver Specula en el catálogo

¿Te ha servido? Las apps de las que escribo están en el catálogo.

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